Hermenéuticas de la cultura medieval.

Escrito por tomismounica 12-10-2009 en General. Comentarios (6)

Hermenéuticas de la cultura medieval

Pbro. Mgs. Lenín A. Bohórquez C.

 

 

Paradigmas filosóficos más importantes sobre hermenéutica medieval

Etimológicamente, hermenéutica significa interpretación; pero además, desde el punto de vista filosófico viene a identificar un método que se comienza a utilizar en el siglo XX, asociado a Hans-Georg Gadamer.

Aquí haremos referencia a su acepción más general, debido al interés que tiene para nosotros el que los noveles investigadores vayan reconociendo los diversos órdenes del pensamiento con los que se puede organizar el discurso filosófico. Para sintetizar aún más estas líneas seguiremos el esquema propuesto por Gonzalo Soto Posada, en la introducción de su libro “Filosofía medieval[1] (Bogotá,  2007), del cual recomendamos su lectura.

Históricamente, el mundo medieval tiene carta de ciudadanía a partir del siglo XVII, cuando la ilustración[2], en su rechazo del episteme cristiano se vuelca hacia la tradición greco-romana, haciendo un vacío a la tradición cristiana imperante desde el siglo VIII hasta bien entrado el siglo XVI. Así pues, medieval connota peyorativamente lo que “media” entre lo antiguo y lo moderno. Probablemente el problema más grande que se ha heredado de esa interpretación de la historia del pensamiento ha sido la aparente discontinuidad de las ideas, lo cual provocará posteriormente un renovado interés por los pensadores medievales con el objeto de poder analizar las influencias que tuvieron en los pensadores del siglo XIX.

La rigidez impuesta por la Enciclopedia y el método racionalista provoca el surgimiento de un nuevo movimiento al que se ha denominado romanticismo[3] a finales del siglo XVIII e inicios del XIX. El gusto por lo fantástico, lo bello, lo sublime, lo maravilloso, son algunos de los rasgos que se encuentran en las obras de estos intelectuales.

El marxismo[4] con su interpretación materialista de la historia y sus categorías de análisis dialécticas se interesa por establecer las características del modo de producción feudal, con el que identifica la época medieval. Sin embargo, el mismo análisis sobre el origen de la burguesía (burgos), ofrece a los investigadores una cantera de aspectos que se han ido desarrollando desde el neo-marxismo[5].

La crítica de Nietzsche[6] al cristianismo, el incremento de investigaciones al margen de lo teológico en la época medieval van  arrojando nuevas luces sobre este período, haciendo ver que no es tan homogéneo, ni lineal como se había querido interpretar por los ilustrados.

Por otra parte, la vuelta a las fuentes en la que se estaban comprometidos grupos de intelectuales cristianos[7] permitió poner de relieve algunas novedades de tales pensadores: Agustín fue considerado el padre de la psicología moderna; Tomás de Aquino el antecesor del método cartesiano; Duns Escoto el defensor de la libertad individual, entre otros.

Durante la primera mitad del siglo XX, el pensamiento medieval estuvo ausente en la academia universitaria laica; sin embargo, la vuelta al aristotelismo (neo-aristotelismo) provocó un inusitado interés por los comentarios medievales tanto de los árabes como de los cristianos de las obras del Estagirita. Un autor emblemático de este movimiento es Alasdair MacIntyre[8], quien después de una lectura crítica de los textos medievales, declara abiertamente que asume la interpretación tomista de Aristóteles como la forma más acabada del pensamiento del filósofo.

Otro jalón importante en la renovación de la hermenéutica de la cultura medieval ha sido el movimiento que se desarrollo en la historiografía de las ideas, o como se le ha denominado también: “historia de las mentalidades”. Una figura destacable de esta perspectiva es Jacques Le Goff, “Los intelectuales en la Edad Media[9]” (1985), -quien como el mismo lo admite- no le mueve ningún interés teológico o religioso, por la época medieval. También podemos citar a Humberto Eco[10], conocido escritor a partir de su novela llevada al cine: “El nombre de la rosa”, ambientada en la época medieval.

En el ámbito latinoamericano se han venido haciendo aportes significativos en la interpretación de la cultura medieval, haremos de nuevo una mirada panorámica, distinguiendo, grosso modo, varias etapas en este proceso:

·         En una primera instancia, podemos poner a nuestra consideración el trabajo realizado por el dominico Felicísimo Martínez[11], también el filósofo mexicano Mauricio Beuchot[12], y en otro ámbito de análisis, la obra del filósofo-teólogo brasileño: “Ternura y vigor de san Francisco de Asís”, Leonardo Boff[13].

·         El año 1991 se publica Penser au Moyen Âge de Alain de Libera[14], el cual “se dedica prioritariamente al aporte de los autores árabes al pensamiento occidental. El año 2002 es publicado el libro “La filosofía medieval[15]” que reúne investigaciones de medievalistas iberoamericanos unidos en un proyecto de investigación y edición que agrupa al Instituto de Filosofía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Madrid; el Instituto de Investigaciones Filosóficas de la Universidad Autónoma de México y el Centro de Investigaciones filosóficas de Buenos Aires.

·         Recientemente, ha sido publicado el libro que sugirió estas líneas: Filosofía Medieval (2007), de Gonzalo Soto Posada, investigador colombiano adscrito a la Universidad Pedagógica Nacional, el cual en una extensa introducción ha caracterizado ocho hermenéuticas sobre la comprensión de la cultura medieval; y a propuesto su estructura de interpretación.

En esta mirada panorámica de la interpretación sobre la cultura medieval, no podemos obviar la hermenéutica que en nuestra Universidad Católica Cecilio Acosta se ha venido haciendo sobre este período[16].

En Venezuela no existen formalmente estudios medievales hasta que se aprueba la Maestría en Filosofía, mención pensamiento medieval el año 2000. Hasta el momento, los académicos en esta área organizaban cursos monográficos sobre temas y autores medievales; figuras como Antonio Pérez Estévez[17] (LUZ-UNICA), Ángel Muñoz[18] (LUZ), Ángel J.Cappelletti[19] (ULA), pueden considerarse los pioneros al respecto. Su sólida formación y la viveza de oratoria hicieron que varias generaciones de profesionales de la filosofía se interesaran por tales temas.

El proyecto de creación de la Facultad de Filosofía y Teología de la Universidad Católica Cecilio Acosta (1997) se comprometía con el desarrollo de los estudios de post-grado y doctorado en estos ámbitos del saber. La oportunidad de avanzar en estos propósitos se vio con la creación de la Maestría en Filosofía Medieval, diseñada por el Dr. Antonio Pérez Estévez. El proyecto contemplaba la columna vertebral de la filosofía medieval a la cual el grupo de académicos había dedicado sus trabajos: lógica, metafísica, exégesis; además de la perspectiva histórica tanto de la filosofía como de la institución eclesiástica. El año 2004 se suman dos líneas de investigación hacia la filosofía política medieval, y la Moral de Virtudes; ampliando el horizonte de la especialización.

 

Aportes de la hermenéutica medieval a la filosofía contemporánea.

El pensamiento medieval de los primeros siglos (I-V) hizo un gran esfuerzo filosófico y teológico por dar ciudadanía, a partir de la simbiosis revelación-helenismo,  al cristianismo como estilo de vida.

La cultura medieval se ha presentado como una realidad monolítica y unitaria; sin embargo, las definiciones doctrinales y antiheréticas de los concilios, la resistencia al uso de la dialéctica, la difusión del arrianismo, los diversos caminos doctrinales que se desarrollan a partir de las tesis neoplatónicas y aristotélicas; la evidencia de las dos grandes escuelas del siglo XIII: dominicos y franciscanos; son algunos de los hitos que permiten demostrar el esfuerzo oficial por imponer criterios de unidad en medio de la diversidad.

La progresiva imposición de la cultura cristiana (VIII-XI) degeneró en la superposición de los ideales seculares en la mentalidad eclesiástica generándose una nueva simbiosis entre el poder imperial y la jerarquía eclesiástica. Durante este período la inteligencia cristiana se independizó de la especulación filosófica hegemónica y se convirtió en lectio sagrada en los monasterios.

El conocimiento teológico en la E.M. y sus métodos

La figura central de la patrística es San Agustín, quien elabora la primera síntesis del pensamiento antiguo, integrando helenismo y fe cristiana. El Hipona se esfuerza por presentar esta armonización entre el mensaje cristiano y lo mejor de la cultura romana en la Ciudad de Dios. Boecio, posteriormente, se mostrará mucho más radical al respecto.

La Ciudad y la Universidad serán el espacio vital de la cultura cristiana; en ella el movimiento mendicante significará un cambio de paradigma del prototipo cristiano y un actor clave en el diálogo con el pensamiento islámico y el judaísmo hispánico.

El método Escolástico es utilizado magistralmente por Tomás de Aquino en el siglo XIII, quien lo estructura a partir del pensamiento aristotélico, haciendo de la teología una ciencia aparentemente especulativa, pero profundamente comprometida con la institucionalidad, la tradición y la revelación.

A finales del siglo XIII e inicios del XIV, el movimiento franciscano más preocupado por el carácter epistemológico de la teología rompe filas ante la racionalidad dominante y monológica impuesta por el tomismo. El nominalismo es un esfuerzo por escindir la revelación de la lógica humana, lo espiritual de lo temporal.

La dialéctica del método y su rigurosidad argumentativa sirvieron de escudo ante la crítica protestante y el creciente secularismo; mientras que en otros ámbitos se iba desarrollando una reflexión más integral de la inteligencia cristiana.

 

Algunas puntualizaciones para nuestra hermenéutica sobre la cultura medieval

Por último haremos una reflexión compartida sobre de algunos aspectos que hemos considerado importantes para una hermenéutica de la cultura medieval en nuestro programa de filosofía.

-             La noción de hermenéutica de la cultura medieval nos parece más atrayente porque contextualiza el texto medieval, permitiéndonos acceder al imaginario de la época a través de la composición histórica de los escenarios estudiados.

-             Partimos de una concepción metafísica latinoamericana por lo que la lectura del texto nos lleva a resaltar temas, autores, relaciones, en el pensamiento medieval que permiten un diálogo trans-histórico.

-             La superación de la discusión sobre la posibilidad de la “filosofía cristiana”, nos permite acceder a diversos textos y autores medievales hasta ahora ignorados en el ámbito académico filosófico por su método no-discursivo.

-             Al superar el carácter apologético que ha tenido la manualística sobre la filosofía medieval al girar en torno a las relaciones fe-razón; nos proponemos asumir una postura creyente de los temas y autores medievales.

-             Al ser los autores medievales las fuentes principales de la filosofía cristiana contemporánea nos proponemos mantener un diálogo con los principales exponentes de tal reflexión en la actualidad.

-             Para la periodización del pensamiento medieval hemos considerado la división ya utilizada (patrística, primera y segunda escolástica), incluyendo la lectio como método hermenéutico en el ámbito monástico. Además, hemos mantenido la distinción en escuelas: dominica y franciscana; sin descontar la referencia a la tradición agustiniana y la escuela jesuítica fundada en el siglo XIV.

Por último, nos ha parecido oportuno presentar el método trascendental del jesuita canadiense como referente para el análisis del pensamiento medieval.

 

Un itinerario metodológico para la el intelectual cristiano[20]

Bernard Lonergan (1904-1984) es considerado como uno de los más grandes pensadores del siglo XX. Su reflexión sobre el método se concentran en dos de sus obras: Insight (1957) y Método en teología[21] (1972).

Para él, Método es un esquema de operaciones recurrentes y relacionadas entre sí que producen resultados progresivos y acumulativos. Y Teología es “una mediación entre una determinada matriz cultural y el significado y función de una religión dentro de dicha matriz”.

La propuesta de Lonergan pretende reemplazar el método aristotélico, marcadamente deductivo, que ha regido la teología desde el siglo XIII, por otro más empírico que responda más efectivamente a la época que se vive a mediados del siglo XX.

La evolución de las ciencias naturales y sobre todo de la crítica histórica, vendría a impactar significativamente en el quehacer teológico. Tantos los textos bíblicos, como la tradición fueron interpretados a partir de sus contextos históricos, proporcionando una nueva perspectiva del presente.

Lonergan considera que el principal aporte de la filosofía es el esclarecimiento de las operaciones que se deben realizar en el quehacer teológico.

El método.

·         Distingue 4 niveles de operaciones que la subjetividad realiza: a) empírico; b) intelectual; c) reflexivo; d) decisión.

·         Tiene una función crítica, sistemática, heurística y constitutiva.

·         Surge como generalización de los métodos empleados en las ciencias particulares, estableciendo él mismo como patrón normativo los niveles operativos.

Lonergan concibe la filosofía como metodología fundamental, y se compondría de tres partes: a) una teoría cognitiva, ¿qué hacemos cuando conocemos?; b) una epistemología, ¿cómo operamos para conocer?; metafísica, ¿qué conocemos cuando conocemos?


Señala dos direcciones y ocho especialidades al acometer el trabajo teológico:

1ra. Dirección

Recuperar la tradición teológica

Investigación de los datos

2da. Dirección

Asumir los retos de actualización

Comunicación

Interpretación

Sistemáticas

Historia

Doctrina

Dialéctica

Fundamentos

Cada una de estas especializaciones tiene unas operaciones particulares que al integrarse pueden constituir la mediación teológica. Se produce en ello el doble proceso de inculuración del evangelio y de evangelización de la cultura.

Por último, el fin del proceso (comunicaciones) constituye el inicio del proceso, al mantener la actitud abierta y crítica del quehacer teológico.

Lonergan concibe la teología como una actitud de búsqueda, una reflexión; se inscribe entre los intelectuales que conciben la ciencia como un proceso de construcción y no tanto en la repetición de conocimientos dados.

Se respira además, una actitud de diálogo permanente entre la tradición recibida y las interrogantes que plantea el contexto cultural en el que se realiza la reflexión teológica.

La Teología es un tipo de “mediación”, cuyas particularidades pretenden explicar una racionalidad específica; pero entiendo no tiene pretensiones de establecerse como una verdad absoluta y definitiva sobre las cosas.

También me parece importante la consideración de definir la “función religiosa” de la interpretación teológica, lo cual es una característica que marca el resultado de la investigación misma.

En cuanto al método, la propuesta de Lonergan es realmente esclarecedora y convincente; no pretende ser exhaustivo en todas sus implicaciones ya que asume que cada una de las ocho especialidades tiene a su vez herramientas propias.

El movimiento dialéctico entre tradición y actualización permite entender la dinámica misma del conocimiento y su implicación práctica o pastoral.

Lonergan presenta las herramientas del método, pero también deja claro la importancia de la maestría del investigador en la calidad de los resultados obtenidos.

 



[1] Soto Posada, Gonzalo. Filosofía Medieval. Editorial San Pablo, Colombia, 2007

[2] Cfr. Idem., pp. 13-19

[3] Cfr. Idem., pp. 19-22

[4] Cfr. Idem., pp. 22-44

[5] Ver Guy Fourquin. Los levantamientos populares en la Edad Media. Castellote Editor, Madrid, 1973; David Esteller Ortega. “La ciudad medieval, factor de importancia para el advenimiento del capitalismo”. UCV, Caracas-Venezuela, 1998

[6] Cfr. Soto Posada, ibídem, pp. 45-58

[7] Ver al respecto la extensa obra de Etienne Gilson.

[8] Para una visión del planteamiento neo-aristotélico de Alasdair MacIntyre se puede leer el trabajo de Tulio E. Espinosa. Alasadair MacIntyre, ética contextualizada. Universidad Monteávila, Caracas-Venezuela, 2000

[9] Le Goff, Jacques. Los intelectuales en la Edad Media. Editorial Gedisa, Barcelona-España, 2006.

[10] Umberto Eco se doctoró en Filosofía y Letras en la Universidad de Turín (1954), cuyo trabajo publicó dos años más tarde bajo el título: “El problema estético en santo Tomás de Aquino”.

[11] Felicísimo Martínez Díez, sacerdote dominico, nació en Prioro (León) en 1943. Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense de Madrid y Doctor en Teología por la Universidad de Santo Tomás de Roma. Profesor en los Institutos de Filosofía y Teología de los Dominicos de Madrid y Venezuela (Caracas y San Cristobal). Ha publicado un pequeño trabajo titulado: “La Escolástica y su aporte metodológico” (San Cristóbal, 1984).

[12] Maurico Beuchot es profesor del Instituto de Investigaciones Filológicas de la Universidad Nacional Autónoma de Mexico (UNAM), entre sus obras cabe destacar: Hermenéutica Analógica y Filosofía Latinoamericana. Editorial Buho. Bogotá-Colombia, 2005

[13] Boff, Leonardo. San Francisco de Asís, Ternura y vigor. Editorial Sal Terrae, Santander-España, 1982

[14] Libera de, Alain. Pensar en la Edad Media. Editorial Anthropos. Barcelona-España, 2000

[15] Bertelloni, Francisco (editor). La filosofía medieval. Editorial Trotta. Madrid-España, 2002

[16] Son pocas las investigaciones culminadas de las cohortes de egresados de la Maestría en Filosofía, mención pensamiento medieval. La primera versó sobre La estética en San Buenaventura, del Mgs. José Guillermo Ortega, cuya tutora fue la Mgs. Xxx; la segunda en aprobarse fue la del Mgs. Samir Alarbid, sobre el concepto de orden en la filosofía de Tomás de Aquino. Además, se ha publicado un libro por el Dr. Jesús Hernández, “La política en el Medioevo”, UNICA, Maracaibo-Venezuela, 2008; y el Dr. Abelardo Bazó, profesor invitado de la maestría ha publicado recientemente su tesis doctoral: “Ser Temporal y Dios eterno en el pensamiento de Tomás de Aquino. Una aproximación filosófica, Caracas-Venezuela, 2008

[17] El Dr. Antonio Pérez Estévez publicó varias de sus investigaciones en la Revista de Filosofía LUZ y otras publicaciones internacionales. Su trabajo se centró en la filosofía medieval franciscana, especialmente el pensamiento de Guillermo de Ockham, una de sus obras más divulgadas es: “La materia, de Avicena a la Escuela Franciscana, LUZ, Maracaibo-Venezuela, 1998

[18] El Dr. Ángel Muñoz dedicó gran parte de sus años a la investigación de la lógica semántica medieval. Ha trabajado en la edición de las obras de Alberto de Sajonia, Perutilis Logica y Quastiones in Artem Veterem (1988). Es autor de Lógica simbólica elemental (1992), editor de Axiomata Caracensia (1994) y ha colaborado como profesor invitado en la Maestría de Filosofía Medieval UNICA

[19] Es doctor en Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (1954) y profesor invitado del postgrado de la Universidad de los Andes (ULA), la cual ha publicado un conjunto de ensayos bajo el título: “Textos y estudios de Filosofía Medieval”, Merida-Venezuela, 1993

[20] Ver Gustavo Baena Bustamante/otros. “Los métodos en teología”. Ediciones Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá-Colombia, 2007

[21] Bernard Lonergan. Método en Teología. Ediciones Sigueme, Salamanca-España, 2001